Trump vs. Hilary

Este debate tiene 66 respuestas, 22 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 5 años, 9 meses por BastoSantardo.

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  • #194999


    dr.duende
    Participante

    Michael Moore predijo en julio punto por punto lo que iba a pasar en noviembre. Y es de los mejores análisis del electorado estadounidense que he leído nunca:

    http://www.huffingtonpost.es/michael-moore/trump-va-a-ganar_b_11212536.html?por=mosaico

  • #195004


    Yakari
    Participante

    Algunos analisis post elecciones:

    http://www.monde-diplomatique.es/?url=mostrar%2FpagLibre%2F%3Fnodo%3Dad6ef6c2-7994-439c-9b14-4c7330df00e7

    Las siete propuestas de Trump que los grandes medios censuraron… y que explican su victoria

    [spoiler]Las siete propuestas de Trump que los grandes medios censuraron… y que explican su victoria

    La victoria de Donald Trump (como el brexit en el Reino Unido o la victoria del “no” en Colombia) significa, en primer lugar, una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es “lo desconocido”. Ahora todo puede ocurrir.

    ¿Cómo ha conseguido Trump invertir una tendencia que lo daba como perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano y, sin embargo, carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

    Hay que entender que, desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido), ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

    Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos pervive en apariencias, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo “políticamente correcto”, que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la “palabra libre” de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

    A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la “rebelión de las bases”. Percibió mejor que nadie la fractura cada vez más amplia entre las elites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

    Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un “conservador con sentido común” y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerrealidad, Trump no es un antisistema ni, obviamente, un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las “tripas”, no a lo cerebral ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la “casta”. Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

    Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los once millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en Juego de Tronos, de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21.000 millones de dólares sería financiado por el Gobierno de México. En ese mismo orden de ideas, también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes… Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en Irak en 2004.

    También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su crítica a la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios estados para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

    Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no sólo en Estados Unidos, sino también en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses, los cuales, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadraba.

    Para responder a esa pregunta hemos tenido que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir los siete puntos fundamentales que defiende, silenciados por los grandes medios:

    1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: “No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación” (1). En un tweet reciente, por ejemplo, escribió: “Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%”.

    Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros The Washington Post, Politico, The Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

    2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente y recuerda que, en los últimos quince años, más de 60.000 fábricas han tenido que cerrar en Estados Unidos y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados han desaparecido.

    3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. “Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país”, suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.
    Partidario del brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la presidencia, sacará al país del mismo: “El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos”.

    En regiones como el rust belt, el “cinturón de óxido” del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

    4) Así como su rechazo a los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro sanitario) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Trump ha prometido no tocar estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los “sin techo”, reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

    5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933 en plena Depresión, esta Ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

    6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

    7) Trump estima que, con su enorme deuda soberana, Estados Unidos ya no dispone de los recursos necesarios para llevar a cabo una política exterior intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponer la paz a cualquier precio. Al contrario que varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la Guerra Fría, quiere cambiar la OTAN: “No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN”.

    Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables, odiosas y a veces nauseabundas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios dominantes. Pero sí explican mejor el porqué de su éxito.

    En 1980, la inesperada victoria de Ronald Reagan en las elecciones presidenciales de Estados Unidos hizo que el planeta entrara en un ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. Hoy, la victoria de Donald Trump puede hacernos entrar en un nuevo ciclo geopolítico cuya peligrosa característica ideológica principal –que vemos surgir por todas partes y en particular en Francia con Marine Le Pen – es el “autoritarismo identitario”. Un mundo se derrumba, pues, y da vértigo…

    IGNACIO RAMONET

    (1) En su mitin del 13 de agosto en Fairfield (Connecticut).[/spoiler]

    http://www.eldiario.es/theguardian/millones-americanos-corrientes-Donald-Trump_0_492401514.html

    ¿Por qué millones de trabajadores norteamericanos apoyan a Trump?
    Todos dan por hecho que son el racismo y la xenofobia los sentimientos que mueven a los partidarios de Trump
    Thomas Frank, autor del libro de referencia ‘¿Qué pasa con Kansas?’, explica que el rechazo a los acuerdos de libre comercio y el empobrecimiento de la clase trabajadora son hechos más relevantes

  • #195007


    Joeymes
    Participante

    Dejaros de tonterías.
    En el New Yorker explicaba como la «working class» se pasaba de los demócratas a Trump. Que no republicanos.
    Es largo. Es denso. Y en inglés, pero aquí lo tenéis: http://www.newyorker.com/magazine/2016/10/31/hillary-clinton-and-the-populist-revolt

    Y cómo escuchaba ayer. En el fondo, mucha gente que ha votado a Trump que sabe que no tiene futuro – y aquí lo jodido – han hecho un Walter White.

  • #195013


    cliff burton
    Participante

    no sé si un walter white, pero si a la clase obrera le das un discurso algo obrerista, protección para tu trabajo, pues te van a votar. luego, evitará cerrar una fábrica de cada 20, porque no tiene poder para ello, expulsará a miles de mexicanos en lugar de a millones, y a funcionar.

    mariano se hizo una foto en la cola del paro. una puta mierda, sí. pero ganó votos y votos y votos.

  • #195015


    Yakari
    Participante

    Es q de White Thrash tb los hay en España.
    Son mayoría y a ellos va dirigido ese tipo de mensajes.

  • #195016


    Joeymes
    Participante

    no sé si un walter white, pero si a la clase obrera le das un discurso algo obrerista, protección para tu trabajo, pues te van a votar. luego, evitará cerrar una fábrica de cada 20, porque no tiene poder para ello, expulsará a miles de mexicanos en lugar de a millones, y a funcionar.

    mariano se hizo una foto en la cola del paro. una puta mierda, sí. pero ganó votos y votos y votos.

    Pero en el fondo el problema de la globalización, y sobre todo el avance inexorable de la tecnología, ha hecho que mucha gente pase del umbral de la pobreza – obviamente, no en Occidente- a una calidad de vida mejorar que la anterior mientras que en occidente la clase obrera, que no clase media que eso es un mito burgués, que trabaja o trabajaba en determinados aspectos o mercados ha visto como se va a las colas del paro y a la miseria. Materias primas, determinadas industrias, construcción y/o gente que trabajaba en lugares «seguros» como banca (hablo de oficinas), administrativos y/o gestores de cuenta ven como la tecnología está destruyendo sus vidas.

    Obviamente, esto es algo que debería resolverse con el eterno mantra de I+D (que no se refiere únicamente a aspectos científicos: sino inversión en ciencia, ciencias sociales, investigación, humanidades, nuevos ambientes…) para hacer que el producto de occidente sea diferente por tener un aspecto diferenciador a algo que muy difícilmente se consiga en Asia en decenas de años.

    El mantra del I+D, al menos en Europa, es que parece que sólo necesitamos químicos e ingenieros de cordones y cajas de madera; pero la falta alarmante de gente de «letras» (para no diferenciar cada unad e las ramas) es acojonante y lo digo currando yo en un mundo que no tiene nada que ver y nos vemos bastante mal para encontrar determinados puestos de trabajo donde necesitamos gente de «letras».

  • #195017


    Joeymes
    Participante

    Es q de White Thrash tb los hay en España.
    Son mayoría y a ellos va dirigido ese tipo de mensajes.

    Pero en USA tienes White Thrash y Working Class. Dos targets diferentes y que tienen inclinaciones diferentes y que están viviendo este proceso abierto por Clinton (Bill) de manera muy diferente.

    PS: Edito para añadir que en Europa, lo estamos viviendo. Bélgica, la parte Valona, que siempre fue la rica ha pasado a ser pobre. Desde que el carbón y demás materiales no son eficientes y ha degenerado su tejido industrial. Y lo mismo en Francia, donde tienes un 40% de su principal sindicato votando a Le Pen pensando que volverá a traer las fábricas a Francia.

  • #195018


    Yakari
    Participante

    Reflexiones en voz alta:

    ¿Ese proteccionismo q defiende la extrema derecha como se va a hacer?
    Pq si afecta a productos básicos una de dos o los encarece o los productores pierden margen de beneficio.

    Si un pantalón en el Zara vale 10€ y hacerlo en China 1. Si lo haces en España seguramente valdrá 5.
    ¿Esos 4€ quién se los come? ¿O habrá menos ropa «fast food»?

    ¿Si trae Le Pen las fábricas a Francia como va a resolver el problema q planteo?

  • #195019


    Joeymes
    Participante

    Reflexiones en voz alta:

    ¿Ese proteccionismo q defiende la extrema derecha como se va a hacer?
    Pq si afecta a productos básicos una de dos o los encarece o los productores pierden margen de beneficio.

    Si un pantalón en el Zara vale 10€ y hacerlo en China 1. Si lo haces en España seguramente valdrá 5.
    ¿Esos 4€ quién se los come? ¿O habrá menos ropa «fast food»?

    ¿Si trae Le Pen las fábricas a Francia como va a resolver el problema q planteo?

    Extrema derecha y determinada extrema izquierda (no hablo de aquí, que no existen pero sí en otros países europeos). Ayer escuchaba a un tío que según decía se dedicaba al peritaje de tratados económicos entre países, y que poner aranceles es una cosa que no se hace en un año ni dos ni tres sino que va para más. Así que mucho parloteo.

    Lo de Zara, o lo de Apple o lo de cualquier otra cosa.
    Seguramente, y así es, la diferencia de precio entre hacerlo en España o hacerlo en Bangladesh es muchísimo mayor. Es decir, hacerlo en Galicia son 60€ y hacerlo en Bangadlesh 1.

    Le Pen no va a traer ninguna fábrica a Francia de las que se han ido.
    La industria automovilística, por ejemplo, no se va fuera de Europa. Se queda dentro de Europa. Tienes el ejemplo de Citroen en Vigo que es la más productiva de Europa. O se van a Eslovaquia, o Rumanía o Hungría. O diversifican productos entre Bélgica, Francia y España. En cambio, la «limpia» Wolkswagen está toda en Alemania. Tienes determinadas industrias en Europa que no se van fuera y tampoco van a dejar que vengan de fuera (ninguna empresa china o india -Tata no vale-, van a vender coches en Europa porque no pasan las medidas mínimas) y por eso el discurso de Le Pen, en parte, es racista pero con europeos. Porque es falso que se haya ido toda la industria a China o Bangladesh, la que se ha ido es la que se llama industria fácil o barata.

  • #195021


    Yakari
    Participante

    Al realizar esas reflexiones suelo tener muy en cuenta q la crisis sectorial de la zona donde vivo es textil Es Inditex. El Maresme, El Vallès Occidental, comarcas que tocan con Barcelona que hace 40-50 años vivian y muy bién del textil. La indústria fácil o barata hace pocas décadas se producía aquí y generaba puestos de trabajo. No creo q todos esos puestos de trabajo se puedan reubicar en trabajo cualificado. Imagino q por eso se incentivó tanto el tocho, el turismo y la hosteleria en nuestro país, pq era la salida fácil. Pero con la generación que nació en los 70/80 sobradamente cualificada inviertiendo en I+D se habría generado muchos puestos de trabajo cualificados. Es como una oportunidad perdida.

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